¿Por qué me pasa esto ahora, si ya no tengo 15 años?

Es la pregunta que más escuchamos en consulta. Granitos inflamados en la mandíbula, puntos negros que no se van, marcas que tardan semanas en desaparecer… y la sensación de haber probado de todo sin resultado.

El acné adulto no tiene una sola causa, y casi nunca se soluciona secando más la piel. De hecho, cuanto más se agrede, con limpiadores fuertes, ácidos sin control o exfoliantes constantes, más sensible y reactiva se vuelve.

Esto es lo que más influye, casi siempre:

Hormonas: cualquier desajuste hormonal puede desencadenar brotes; en mujeres, es frecuente que coincidan con el ciclo o con dejar los anticonceptivos. Suele aparecer en mentón y mandíbula.

Estrés: dormir peor, comer peor, tocarte más la cara… la piel refleja cómo va el resto del cuerpo.

Cosmética inadecuada: demasiados productos, o los que no tocan, dejando la piel grasa por fuera y deshidratada por dentro.

Alimentación desordenada: no es «el chocolate da granos», pero sí influyen los ultraprocesados y los picos de azúcar frecuentes.

Una piel con acné no necesita castigo. Necesita criterio.

En Korpobell hacemos siempre un abordaje completo: desde fuera, con cabina, tratamientos y cosmética adaptada; y desde dentro, con un enfoque nutricional que ayuda a reducir la inflamación y a mejorar la piel de raíz.

Reserva tu valoración y entiende por fin qué le pasa a tu piel.

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