Sigues la dieta al pie de la letra, y aun así el cuerpo no responde como esperabas. A veces el problema no está en el plato. Está en cómo duermes. Cuando duermes poco o vives con estrés mantenido, el cuerpo produce más cortisol, la hormona que se activa en momentos de alerta. Con cortisol alto de forma constante, tiendes a retener más líquido, te apetece más lo dulce, y cuesta más perder grasa aunque comas bien. No es que el cortisol "engorde" directamente. Es que cambia cómo tu cuerpo gestiona la comida, el hambre y la energía. Un error habitual cuando el peso se estanca es recortar aún más la comida. Pero si ya estás cansada, duermes mal y tienes ansiedad, comer menos todavía puede empeorarlo: más hambre, más estrés, peor adherencia. Antes de tocar más calorías, hay que revisar el contexto: cómo duermes, cuánto estrés tienes, si te mueves durante el día. Por eso descansar no es un extra en la dieta. Es parte del tratamiento. En Korpobell no diseñamos tu alimentación sin mirar cómo duermes y cómo gestionas el estrés. Perder grasa no consiste solo en comer menos. Consiste en crear un entorno donde tu cuerpo pueda responder mejor. Pide tu valoración.
