Cuando aparece acné en la edad adulta, lo primero que muchas personas hacen es intentar solucionarlo por su cuenta. Cambian el limpiador.Compran un producto secante.Empiezan con ácidos.Dejan de hidratar la piel.Tocan los granitos.Prueban una crema nueva cada semana. Y aunque la intención es mejorar, muchas veces ocurre lo contrario: la piel se irrita, se deshidrata, aparecen más rojeces y los brotes tardan más en controlarse. El problema no siempre es “no hacer nada”. A veces el problema es hacer demasiado y sin criterio. 1. Secar la piel en exceso Uno de los errores más frecuentes es pensar que una piel con acné necesita productos muy agresivos para “quitar la grasa”. Limpiadores fuertes, tónicos astringentes, exfoliantes frecuentes o mascarillas secantes pueden dar sensación de limpieza al principio, pero si se abusa de ellos pueden alterar la barrera cutánea. Cuando la barrera se altera, la piel puede volverse más sensible, tirante, reactiva y con más tendencia a inflamarse. Una piel con acné no necesita ser castigada. Necesita equilibrio. 2. Dejar de hidratar por miedo a generar más grasa Muchas personas con granitos dejan de usar hidratante porque piensan que les va a empeorar el acné. Pero hidratar no es lo mismo que engrasar. Una piel acneica también puede estar deshidratada, especialmente si se están usando activos, limpiadores fuertes o tratamientos secantes. La clave está en elegir productos adecuados: texturas ligeras, no comedogénicas y compatibles con una piel con tendencia acneica. Cuando la piel está bien hidratada y la barrera cutánea está más …
